Instituto de crecimiento Personal –
Vía Iniciática
Hablaré,
en este breve artículo, para explicar lo que es una vía iniciática. Lo hago
porque muchas personas tienen una
equivocada concepción de la misma, hay quien piensa que es una “secta” o que es
“masonería” o algún extraño modo de hacer “magia” de cualquier “color”.
Iniciación
deriva del término “initium” que
significa “entrada” o “principio”.
Un
“principio”: Todos nosotros lo hemos tenido desde el momento de la concepción
después el nacimiento, de modo autónomo.
La
iniciación es considerada como “un segundo nacimiento” es decir, la persona deja de identificarse
con aquello que “creía” ser, para aprender lo que realmente es.
El
mundo en el que vivimos no es más que una ilusión, una especie de sueño para
“despertar”, pero que hace creer al individuo que la vida que vive es la única
posible, la única digna de ser vivida, la única que vive. Imagina de estar
soñando verdaderamente y de improviso te despiertas, el sueño habría podido ser
bello o feo, pero todo el contenido del sueño tu creías que era real. Apenas despiertas te das cuenta que era solo
un sueño y no lo piensas más.
A
diferencia de quien viene iniciado de una
auténtica Tradición, cualquiera que sea, la primera cosa descubierta, de
modo absolutamente evidente, es que aquello que se observa no es otra cosa que
otro “sueño”, algunos dirían que es “una proyección de sí mismo”, así que, los
“mundos” que existen son tantos como el número de personas presentes en el planeta.
Por
lo tanto, la persona que adquiere la cognición real de qué es la Vía, es
necesario que sea “iniciada” de quien tiene el poder para hacerlo. Un ejemplo, en la tradición Hindú, si el mantra no es
aprendido de la boca del Gurú autorizado, y sin efecto alguno, porque no es
“vivificado” de la presencia o influencia espiritual de quien está únicamente
destinado a ser el vehículo. O sea el maestro.
Existen
dos maneras para definir la iniciación, entrar en la vía es la iniciación
virtual, seguir la vía es la iniciación efectiva.
Seguir
la Vía significa participar en las reuniones de enseñanza, seguir los
ejercicios propuestos y el Rito indicado. Si por el contrario, la persona se
limita a escuchar las palabras dichas del maestro, o de sus asistentes habilitados,
no solo no llegará a nada sino que ¡perderá el tiempo!
Las
criticas vienen siempre de estas personas, perezosas y poco inteligentes.
Existen
dos maneras de vivir la iniciación, una llamada “Sacerdotal” y la otra “Real”.
Se distinguen las iniciaciones del ámbito esotérico en iniciaciones de tipo
Sacerdotal o contemplativo, usado especialmente en tradiciones orientales, y
las iniciaciones de tipo Real, o guerrero activo, típico de las tradiciones
occidentales. Carlos Castaneda, por ejemplo, seguía una vía “Real”. No
solamente. Según la fórmula del esoterismo islámico, “el hombre es símbolo de
la existencia universal” por lo que independientemente de la “religión” a la
que pertenece. Existen contemporáneamente vías diversas, aquellas iniciáticas.
Y a ellas se accede por la firme voluntad de conocer la verdad.
La
enseñanza iniciática transmisible en ciertas formas, no es en realidad y no
puede ser más que una preparación del individuo para adquirir la verdadera
Conciencia Iniciática mediante el efecto de su trabajo personal.
De
hecho, la persona que frecuenta una Via, progresa en esa mediante el trabajo
que se propone y no “escuchando” las palabras…y el trabajo consiste en
ejercicios, meditaciones, pensamientos, preguntas para hacerse, y todo lo
necesario para llevar a la persona al “Despertar”.
La
infalibilidad de la Tradición: La doctrina iniciática es infalible porque es
una expresión de la verdad, que en sí misma es absolutamente independiente de
los individuos que la reciben y la comprenden. La garantía de la Doctrina
reside en definitiva en su carácter “no humano”, es decir, ¡Divino ¡
Entonces,
¿Qué es la iniciación? Es el modo mediante el cual el ser humano pasa de las
“tinieblas a la luz”, o sea, del mundo ilusorio a aquel real. Los Zen por ejemplo,
la autodefinen como: “Una vía más allá
de las escrituras, que apunta directamente al corazón del hombre”.
Por
esto, no se encontrarán nunca escritos relativos a las Vías Iniciáticas de
forma explícita. Toda la enseñanza se lleva a cabo mediante la palabra, del
maestro al discípulo. Nunca escrito.
Existen
“símbolos”, “puntos” y otros elementos que solo quien frecuenta una vía
iniciática, conoce y no revela, porque, si los revelase, perdería el “poder”
sin transmitirlo por lo tanto, a quien lo ha revelado.
La
tradición Esenia, a quien ha estado iniciado, se sirve de decenas de estos
elementos y cada iniciado las aprende en los siete años de camino. Durante el
retiro de los diez días, descubre con sorpresa que cada ejercicio, por cuanto
es simple en apariencia, tenía la tarea de facilitar la realización de cuanto
solo en aquel momento él esta experimentando, es decir, el que tiene la
verificación.
Experimentación
y verificación son de hecho, los dos elementos fundamentales que acompañan la
totalidad del camino de los siete años. Y cada año es para el discípulo una
feliz confirmación de su propio esfuerzo. Finalmente, terminados los siete años
se puede decir verdaderamente que has iniciado el trabajo. Eso se realiza en
los encuentros considerados “fuera de curso” o sea, aquellas personas, que
habiendo llegado a la madurez necesaria,
pueden afrontar sin riesgos los “Grandes poderes” así como los conocidos
“Grandes Misterios”.
Termino
aquí, por ahora, este articulo, pero prometo ampliarlo si alguno quiere saber
algo más.
Un
saludo
Pablo
O. Paris.
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