Páginas

miércoles, 19 de septiembre de 2012

La adversidad


Hace algún tiempo, conocí a una persona que se lamentaba de diversas adversidades que la vida le proponía. Era un hombre de unos 40 años de edad, casado con una hija. Tenía un buen trabajo, ganaba bien y recibía amor de su esposa y de su hija.

Sin embargo, se lamentaba de su desdicha en las relaciones sociales, tenía poquísimos amigos, no salía casi nunca con ellos y cuando salía de casa para el fin de semana, las únicas personas con las que andaba era su esposa y su hija.

A pesar de que podría parecer normal, el hecho de no tener una vida social lo derribaba. Le pregunté si tenía alguna pasión, si amaba cualquier deporte u otra cosa. Me respondió que esquiaba con su familia, alguna vez había jugado al gol, pero luego se habían cansado. No conseguí encontrar nada que me hiciese venir a la mente una solución.

Entonces tuve una idea.