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viernes, 24 de mayo de 2013

La armonia de la forma


En el mundo ilusorio en el que vivimos, podemos ver algunas cosas que a veces se nos escapan.  Una de ellas es la armonía de la forma.

Todo aquello que percibimos es forma, desde el pensamiento hasta una casa, desde una emoción hasta un jet, desde un pedazo de pan hasta un automóvil.

Es este contexto, sin embargo, no me refiero a la forma, en cuanto a sustancia, que puede gustar porque es “armónica” en su materia, sino a una forma de estar en armonía con la propia forma.

La forma es por sí misma “armónica” cualquiera que sea, pero el estar en armonía con ella es un discurso más complejo
.
Imagina  el estar cómodamente sentado en una silla, si estas realmente cómodo puedes apreciar la armonía de la silla, pero si te sientes incomodo no, sin embargo otros, en la misma silla se sienten comodísimos.

¿Qué es lo que cambia? Nuestro estado. Que podría ser el estado de ánimo o aquel físico, de hecho si se siente incómodo algo va mal y entonces se debe buscar y comprender qué es.
Ahora imagina escuchar una pieza musical. También en este caso la “forma” de la pieza es idéntica para todos, pero a algunos les gustara más y a otros menos y a otros no les gustara nada.

Si consideramos que la “forma” es solo una modalidad presente en el mundo material aquí viene en ayuda la conciencia. Ella nos guía hacia el placer o al desagrado. Y tal vez podríamos intentar corregir nuestro “sentir”, pero: ¿Por qué hacerlo? siempre es posible elegir aquello que nos ofrece el mejor estado.

miércoles, 22 de mayo de 2013

la fuerza del Intento


Del Intento se habla con frecuencia, sobre todo en la Academia, pero lo que es exactamente, quizá a alguno se le escapa.

El intento es una “fuerza” presente en la naturaleza, a la que el ser humano puede alinearse y extraer de ella “aquella” voluntad de la que normalmente se carece.  El intento es aquello que mantiene el mundo así como lo vemos: exactamente como es, no tiene la menor importancia si es ilusorio, de hecho, sin intento inflexible, el mundo como lo percibimos no existiría.
La capacidad de alinearse al intento cósmico es dada mediante una férrea disciplina y no mediante frases implorantes.

El intento es impiedad, donde la impiedad tiene el significado de amor. Cuando el ser humano lanza un “intento” lo hace con firmeza, pero sin el amor no lograría ningún resultado.

La falta de piedad (impiedad) en este contexto se dirige hacia sí mismo, y nunca hacia los demás.

Luigi un día me dijo que debemos estar atentos a nuestros “poderes” porque se representan “a pesar de”. Es decir, un pensamiento repetido varias veces o aunque sea una sola vez,  con una carga de energía importante, manifestará su efecto… así que, atentos a aquello que pensamos, no solo a lo que se dice, o a lo que se hace. Pensar, decir, hacer, son elementos que vienen estudiados en profundidad en la academia,  aquí quiero dar un ejemplo de cuánto son potentes.