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miércoles, 20 de febrero de 2013

Estar Preparado


¿A qué? Se estarán preguntando

A todo. Preparados a reflexionar, a responder correctamente, a cumplir acciones correctamente,  a pensar sin “elucubrar”, a estar disponible, a quererse sin reservas, a creer en sí mismo, al partir de improviso, a saludar a quien se va, a hacer aquello que realmente necesitamos, a vivir experiencias sin ponernos límites (excepto si son para delinquir), a proponer un proyecto a los demás, a sentir el poder de decir no, a la experimentación y la verificación.

Listos a dejar las dudas y comprobar la verdad. A vivir siguiendo la sinceridad, la lealtad y la coherencia.

Listos a luchar por aquello que se cree, listos a dar nuestra colaboración a quién la necesita, listos a…

Podría seguir así dos páginas más.

Pero si no se está preparado… no serviría de nada.

¿Quién está preparado?

El (ella) que sabe distinguir, que sabe reconocer, que sabe cómo hacer, que sigue el “cómo” no el “porque”, quien se ha encontrado en situaciones dificilísimas y las ha sabido superar con inteligencia, paciencia y coraje.

La frase “no estoy listo” no es despreciable, en realidad la persona solo está comunicando que esta lista para tener más tiempo.

El tiempo no existe. Lo has leído muchas veces… y ahora puedes contestarme… pero tienes  un reloj en la muñeca…

Estar preparado es un tema difícil, porque requiere el estar en tiempo presente, con todo nuestro corazón, consigo mismo.


lunes, 18 de febrero de 2013

La gratitud


¡Qué bella palabra! ¡Qué hermoso significado!

Dar gracias a la vida, por haber recibido un don, para decir con el corazón “gracias” aunque no se usen las palabras.

La gratitud tiene un gran poder en el “futuro” pero está presente.

Por otra parte, no es posible ser agradecido por algo que no ha sucedido todavía.

La energía de la gratitud esta dentro de las más potentes que el ser humano puede transmitir.

Se puede incluso ser agradecido por un despecho ¿Por qué?

Porque de eso se ha aprendido algo.

Un día conocí a una persona que había sufrido un gran daño por su socio.  Me sorprendió porque se reía en vez de estar enfadado.

A mi pregunta de por qué reía me respondió: “Porque gracias a aquel golpe, he descubierto un montón de cosas de la empresa de las que yo ignoraba. He podido retomar todo a mi manera, salvando no solo la empresa, sino al menos cuatro puestos de trabajo.  ¿Comprendes? Cuatro familias podrían haber estando en la calle, sin embargo no lo están”.

He apreciado esta forma de ser agradecido.

Hay varias cosas a las que no  hacemos caso de las cuales podríamos ser agradecidos, vernos, escucharnos, sentirnos, movernos libremente, expresarnos, oler y sentir, percibir los sabores, damos todo por sentado.

Otros no tiene tanta suerte.

Evito a propósito hablar de la causalidad.

Me gustaría llamar la atención a un sentimiento que raramente se representa.

¿Quién hoy en día es agradecido al primero profesor de la escuela primaria?
¿Quién al primer profesor de matemáticas en la secundaria?

La gratitud podría ser vivida hacia las personas que ahora no consideramos más amigos.

Pero en su día lo fueron y su amistad nos ha dado alguna cosa.

La gratitud debería ser aquí y ahora ¿pero pedirla a alguien?

Por el hecho de existir, de vivir y hacer de la vida un motivo de crecimiento, de conocimiento, de conciencia del ser.

Si no se es consiente difícilmente se estará en grado de ser agradecido a algo o a alguien.

¿Comes todos los días? Bueno, sabrás que hay personas que les pasa y no por elección.

¿Tienes un techo sobre la cabeza? Bueno hay gente que no lo tiene.

Cuando tienes sed, ¿te refrescas? Bueno, hay gente que todavía tiene sed y ninguno los refresca.

No te sientas culpable.

Reflexiona solamente de cuantas cosas podrías ser agradecido, pero no alcanzas a ver su valor.

He mencionado que damos por sentado muchas cosas, somos porque son presentes y no sentimos su falta. Pero si alguna de esas cosas faltase… ahora podríamos comprender el agradecimiento por haberla tenido en ese momento.

Nada de moralismos. Solo hechos.

Algunos dicen que la gratitud es contagiosa… no he podido apreciar su veracidad en estos últimos tiempos.

A pesar de aquello que se da con el corazón, a veces viene considerado debido o en algún caso considerado. Es triste encontrar personas que no conozcan este sentimiento.

Y es más triste considerar que si no lo han entendido, lo deberían comprender con esfuerzo.

A veces sucede de conocer personas que emanan agradecimiento de todos los poros de su cuerpo. Son felices, radiantes, su vida es llena de alegría.

Así, la gratitud da alegría a quien la siente.

Dudas, miedo, vergüenza, son impedimentos a la gratitud. Liberémonos de estas emociones y la vida nos sonreirá.

Tu mismo, cuando sientes gratitud, ¿no sientes la sonrisa que se dibuja en tu cara?

La vida… es Sonrisa.

Un saludo
Pablo O. París.