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viernes, 27 de julio de 2012

El Sentido de la Vida


Te has preguntado: ¿Qué sentido tiene tu vida?

Quizá sí, quizá no.

Quiero decirte que el sentido de la vida es el propósito de la misma que viene con el primer respiro inmediatamente después del nacimiento.

Pero, ¿Quién lo recuerda?

Recuperar aquel recuerdo cambia decididamente a mejor tu vida ¿Por qué? Porque desde aquel momento todo era claro, todo simple y sobre todo,  sabias exactamente lo que debías hacer.

¿Cuándo? ¡Inmediatamente!

Es la conciencia que te recuerda el amor por la vida, el entusiasmo que tenias a los tres años, la energía que tenias a los diez y ocho, pero con la experiencia de hoy, independiente de la edad que tengas.  Muchos se preguntan qué sentido tiene la vida cuando están en dificultad, otros cuando están en desacuerdo con alguno, otros por distintos motivos.
La vida tiene el sentido que tú le das. No esperes a que alguno te lo sepa decir, te dará solo su interpretación. La vida es cuánto somos. Lo que pensamos, lo que hacemos.

Pensar, es el aspecto más tranquilizador porque cada pensamiento tiende a hacerse realidad, aunque no lo creas.

Haz de tal modo que tus pensamientos sean elevados, que sean sabios, que sean amorosos, que sean cómo quisieras que pensaran de ti.

La vida tiene un propósito, es la parte más difícil de descubrir. Se necesitan años, pero por cuánto esfuerzo se haga el propósito llega de improviso cuando menos te lo esperas.

Hemos nacido en una sociedad que nos ha transmitido informaciones, no todas reales. Se debe descubrir cuáles lo son y cuáles no lo son en absoluto. Solo así tendremos la posibilidad de descubrir el verdadero sentido de la vida.

Algunos creen en Dios, otros se consideran ateos, pero a menudo estas personas vuelven sus pensamientos a un Dios que no está muy bien definido. ¿Esperanza?

Se dice que es la última en morir. Asegúrate que no lo sea.  Cree por el solo hecho de existir. Cree por el solo hecho de estar inmerso en un paraíso terrestre aunque a veces parezca un infierno.  Cree porque solo creyendo te alineas a aquella parte más verdadera de ti: El Espíritu.

Podrías no creer que existe, entonces, te hago una pregunta: Realmente ¿Crees que los simios son una especie más evolucionada que ha evolucionado para crear toda la tecnología existente?

¿Alguna vez has visto un chimpancé tratar de aprender a leer? Sin embargo, tu lo has hecho cuando eras un niño y sabias hablar, luego escribir, luego… Entonces, ahí está el sentido de la vida, aceptar con disponibilidad que somos seres maravillosos, nacidos para convertir este mundo en un paraíso. Lo era, diría alguno, bueno, puede volver a serlo  siempre y cuando comprendas el sentido de la vida.

No te desesperes, ten confianza en ti mismo y si solo no lo consigues, ten confianza en el universo. Fíate de  tus intuiciones, de tus inspiraciones. Así provengan de aquella parte que aún no conoces.  Y llegará el día en que todo será claro. Y ahora exultante, serás entusiasta, sabrás, conocerás, serás consciente.

Conciencia: ¡Que hermosa palabra! Todo el secreto está contenido en ella. Haz de tal modo que te vuelvas consiente, medita, muévete, nútrete, descansa, respira conscientemente.

La respiración es la primera cosa que has hecho de forma independiente. ¿No  encuentras que vale la “pena” hacerlo de nuevo conscientemente?

Será una experiencia que te sorprenderá.

¿Sabes que existen otros trescientos modos de respirar?  Me ha pasado en la vida de ejecutar algunas, y siempre en cada modo he encontrado una bonita sorpresa.

El sentido de la vida es llevar a término una tarea. ¿Cuál? Cada uno tiene la propia, descubrirla es la mejor cosa que se puede hacer.

No es el trabajo, la familia, no es la vida social, no… es un montón de cosas a las que le damos importancia. Es una sorpresa para todos.

Si se me ocurriera proponer un encuentro para realizar esto, los invito. Por el momento solo he querido dar una pista. La vida es algo maravilloso. Prueba a recordar los momentos más felices y dime si no estás de acuerdo conmigo.

Hacer de la vida un constante momento maravilloso depende solo de nosotros.

Vamos adelante

Un saludo,
Pablo O. Paris

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