Del
Intento se habla con frecuencia, sobre todo en la Academia, pero lo que es
exactamente, quizá a alguno se le escapa.
El
intento es una “fuerza” presente en la naturaleza, a la que el ser humano puede
alinearse y extraer de ella “aquella” voluntad de la que normalmente se carece.
El intento es aquello que mantiene el
mundo así como lo vemos: exactamente como es, no tiene la menor importancia si
es ilusorio, de hecho, sin intento inflexible, el mundo como lo percibimos no
existiría.
La
capacidad de alinearse al intento cósmico es dada mediante una férrea
disciplina y no mediante frases implorantes.
El
intento es impiedad, donde la impiedad tiene el significado de amor. Cuando el
ser humano lanza un “intento” lo hace con firmeza, pero sin el amor no lograría
ningún resultado.
La
falta de piedad (impiedad) en este contexto se
dirige hacia sí mismo, y nunca hacia los demás.
Luigi
un día me dijo que debemos estar atentos a nuestros “poderes” porque se
representan “a pesar de”. Es decir, un pensamiento repetido varias veces o
aunque sea una sola vez, con una carga
de energía importante, manifestará su efecto… así que, atentos a aquello que pensamos,
no solo a lo que se dice, o a lo que se hace. Pensar, decir, hacer, son
elementos que vienen estudiados en profundidad en la academia, aquí quiero
dar un ejemplo de cuánto son potentes.
Si
reconocemos el ser causativos, parece obvio que la causalidad deriva de los pensamientos,
o de las palabras dichas o de los hechos cumplidos.
Mentir,
difamar, robar, etc., son actos que nuestra conciencia profunda los toma como un
ejemplo de los que somos y en consecuencia se transferirá, no se sabe cuándo,
el efecto exacto que hemos causado a los demás.
“No
hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti”. Dijo Jesucristo. Las suyas no eran palabras
dichas para volver buenas a las personas, era una advertencia precisa. Era un
axioma filosófico válido para siempre, era y es una enseñanza, que sería útil reconocer
y respetar.
El
hecho que el intento tenga fuerza es determinado de la energía personal, que
puede ser dictada por el ego y cargado de Operal
negro, o también del espíritu y en consecuencia cargado de valores
distintos. Es nuestro libre albedrío lo
que nos hace seguir uno u otro camino, una u otra vía, uno u otro estímulo,
pero tenemos siempre un momento aunque muy breve de reflexionar y elegir y
decidid cuál es el estimulo a seguir. Aquí esta: ¡El Libre albedrío!
Somos
siempre nosotros los que decidimos y siempre nosotros los que elegimos. Primero
se decide y luego se elige. ¿Un ejemplo?: Decido de ir a un restaurante, después elijo a cual voy, finalmente elijo el menú… podría continuar con una decena de
ejemplos pero uno es más que suficiente… ¡espero!
La
fuerza del intento no tiene moral, no tiene critica se representa exactamente como ha sido programada.
El
llamado es entonces: Programa con atención cualquier cosa, porque esa cosa
cuando sucede… ya ha ocurrido.
Adiós,
adiós
Paolo
Paris
PD.
Existen personas que lanzan intentos
malvados. Lamentablemente, aunque no siempre, esos crean “efectos” sobre la
persona a la que son dirigidos. Ciertamente, no había amor y esto podría ser
una contradicción sobre lo que escrito primero, pero quiero precisar una cosa:
aquellos intentos chocan contra un espejo… y si es verdad que el espejo recibe
una imagen y no puede hacer otra cosa (efecto) que igualmente devolverlo al
remitente.

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