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viernes, 24 de mayo de 2013

La armonia de la forma


En el mundo ilusorio en el que vivimos, podemos ver algunas cosas que a veces se nos escapan.  Una de ellas es la armonía de la forma.

Todo aquello que percibimos es forma, desde el pensamiento hasta una casa, desde una emoción hasta un jet, desde un pedazo de pan hasta un automóvil.

Es este contexto, sin embargo, no me refiero a la forma, en cuanto a sustancia, que puede gustar porque es “armónica” en su materia, sino a una forma de estar en armonía con la propia forma.

La forma es por sí misma “armónica” cualquiera que sea, pero el estar en armonía con ella es un discurso más complejo
.
Imagina  el estar cómodamente sentado en una silla, si estas realmente cómodo puedes apreciar la armonía de la silla, pero si te sientes incomodo no, sin embargo otros, en la misma silla se sienten comodísimos.

¿Qué es lo que cambia? Nuestro estado. Que podría ser el estado de ánimo o aquel físico, de hecho si se siente incómodo algo va mal y entonces se debe buscar y comprender qué es.
Ahora imagina escuchar una pieza musical. También en este caso la “forma” de la pieza es idéntica para todos, pero a algunos les gustara más y a otros menos y a otros no les gustara nada.

Si consideramos que la “forma” es solo una modalidad presente en el mundo material aquí viene en ayuda la conciencia. Ella nos guía hacia el placer o al desagrado. Y tal vez podríamos intentar corregir nuestro “sentir”, pero: ¿Por qué hacerlo? siempre es posible elegir aquello que nos ofrece el mejor estado.

La “forma” es solo una de las infinitas posibilidades que tenemos para experimentar este mundo.

Me gusta pensar que, bajo la apariencia de la forma, se esconde en cambio, nuestra disponibilidad de vivir de un modo en vez de otro.

Este hecho nos hace mayormente conscientes de nosotros mismos y de la forma como nos relacionamos con el mundo.

También la guerra es una “forma” pero a ninguno le gusta… ¡lástima que haya decenas ahora mismo!

Imagina el poder transformar con un golpe de “varita mágica” la guerra en paz, ¡qué alivio! Nos gustaría a todos, quizá… el beneficio de la duda lo dejo a aquellos que fabrican armas… para la industria farmacéutica… para los “titiriteros”…

Sin embargo, aun ellos son una forma, invisible, oculta y prepotente, pero siempre se trata de forma. Y nada más. ¿Existe algo sin forma?

Si: ¡El Espíritu!

Intenta darle una forma al Espíritu y he aquí que ya no es tal, sino la forma que has recortado.
En cualquier caso este mundo ilusorio, la forma es una cosa bellísima.

Algo que nos permite al menos dos cosas: Decidir y elegir.

Podría escribir una decena de páginas sobre este tema, pero no es mi intención aburrir a nadie

Quien ha comprendido el concepto bien y a quien se le ha escapado… que vuelva a leer el artículo.

Adiós, adiós.

Paolo Paris





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