Hace algún tiempo, conocí a
una persona que se lamentaba de diversas adversidades que la vida le proponía.
Era un hombre de unos 40 años de edad, casado con una hija. Tenía un buen
trabajo, ganaba bien y recibía amor de su esposa y de su hija.
Sin embargo, se lamentaba de
su desdicha en las relaciones sociales, tenía poquísimos amigos, no salía casi
nunca con ellos y cuando salía de casa para el fin de semana, las únicas personas
con las que andaba era su esposa y su hija.
A pesar de que podría parecer
normal, el hecho de no tener una vida social lo derribaba. Le pregunté si tenía alguna
pasión, si amaba cualquier deporte u otra cosa. Me respondió que esquiaba
con su familia, alguna vez había jugado al gol, pero luego se habían cansado. No conseguí encontrar nada
que me hiciese venir a la mente una solución.
El individuo la mete en
práctica y tres meses más tarde tenía un montón de amigos y su vida social era finalmente
real y feliz.
Os estaréis preguntando: ¿cuál
era la idea?
En realidad era una locura…
Le sugerí que inscribiera a
su familia a un club de tenis, y de hacerles aprender a jugar. El no debía hacer
otra cosa que acompañarlas y recogerlas, dado que la hija, quinceañera, no tenía
la licencia de conducir y el club estaba lejos de su casa.
¿Qué ha sucedido
exactamente? Que cuando iba a buscar a la hija a veces debía esperar a que
terminara la clase. Mientras esperaba estaban otros padres con los cuales
comenzó a hablar. Poco a poco, entre ellos nació una amistad, comenzaron a
salir a cenar con las respectivas familias, después a la montaña al mar y para
el fin de semana.
La persona en cuestión era
culta y simpática y lo buscan por estas características
A diferencia, otra persona,
una mujer viuda, vivía en soledad desde hacía dos años, veía a su madre una vez
a la semana y luego permanecía sola.
Vivía con la pensión de
viudez del marido y no veía a ninguna persona.
Para ella, las dificultades eran múltiples. Cuarentona, sola, sin afectos aparte del de
su madre, sin amigas porque éstas hacían parte de los amigos de su marido y
cuando él se fue, no las frecuentó más.
Incluso en este caso, le
pregunté qué cosas hacía antes, si frecuentaba algún club u otra cosa. Me
responde que ella no acompañaba nunca a su marido ávido jugador de bridge.
Pero esto no era todos. La pensión
que recibía le alcanzaba para pagar la hipoteca de la casa y pagado esto no le
quedaba mucho para sí misma.
La viuda no tenía cuidado
por ella misma, sin maquillaje y con una voz casi ronca.
Desde el momento que estaba
en Turín, le sugerí que iniciara a frecuentar la “Famia Turineisa” un club para
los Turinenses.
No debía hacer nada más que
vestirse un poco mejor y maquillarse un poco.
Con timidez, inició aquello
que le sugerí, Y siendo ella, una mujer atractiva pronto llamo la atención de
los hombres, que al principio le asustaban pero que sucesivamente le ayudaron a
estimular una nueva visión de la vida. No solo eso, estando sin trabajo, le fue
propuesto del presidente del Club de hacer un trabajo para el club mismo,
organizando salidas, viajes, encuentros, etc.
En algunos meses su vida
cambió. Encontró un nuevo amor, y un año después de volvió a casar.
Las adversidades de la vida
se deben abordar con determinación y un poco de fantasía.
Algunas pueden resolverse en
corto tiempo pero otras necesitan un mayor esfuerzo. El hecho es que todas las
adversidades pueden resolverse siempre y cuando no se cierren en sí mismas, en
el dolor y en la desesperación.
Además estar cerrado de por sí
es una adversidad. ¿Por qué mantenerla?
La apertura mental y la
disponibilidad son el secreto para superar la adversidad. DISPONIBILIDAD.
Palabra mágica, si no se es
disponible aunque la solución está a la mano no se sabe coger. En realidad ni
siquiera se es capaz de verla.
Sin embargo, existen
personas que a pesar de que tienen dificultades más pesadas que aquellas
descritas han sabido superarlas. ¿Conoces a alguien? Pregúntale cómo lo hizo.
Hacer preguntas es un modo
sencillo para comprender, para tener mayores posibilidades, para conocer
aquello que parece inexistente, para superar los momentos oscuros.
A mí me paso hace años. Pero
no me he dejado llevar por la desesperación, al contario he podido meter la adversidad en cintura y la
dificultad vivida me había enseñado.
Algunos podrían pensar que
es una cuestión de carácter, pero el carácter ¡no es de piedra!
Le puedes dar forma,
ablandarlo, hacerlo más abierto y disponible. Otra vez, la disponibilidad salta
a la vista. Creo que es muy importante comprender su verdadero significado. Si
se es disponible las cosas las obtenemos, en caso contrario, cada esfuerzo
realizado cae a oídos sordos.
La adversidad es como un
examen.
¿Cuántos exámenes hemos
superado en la vida? ¡Muchos!
Tengamos en cuenta que las
adversidades no son otra cosa que una serie de exámenes que es necesario
superar, en este caso, la nuestra sensibilidad e inteligencia vendrán en
nuestra ayuda.
Si en lugar nos abandonamos
a la consideración de que no es posible, Será verdaderamente imposible.
Pero sabemos todos que al
ser humano le es dado el superar todos los exámenes que el buen Dios les
propone, o si se prefiere que lo vida misma es propone.
¿Te imaginas un Dios que te propone
problemas sin solución? Sería una
locura. El Universo no está loco, extravagante si lo quieres, pero cuando te
propone un examen lo hace sabiendo que dentro de ti existen las posibilidades
para resolverlo.
Quejarse podría ser la
primera cosa que se hace, pero después se debe encontrar la solución. TY teniendo
en cuenta que ésta, existe en virtud de la adversidad que se vive, lo único que
podemos hacer es afrontarla.
A veces se necesita ayuda de alguno a veces es
posible hacerlo solo. De hecho siempre se obtienen resultados.
Si por casualidad te encuentras
en una situación de adversidad, te deseo que este articulo te haya dado motivos
suficientes para superarla, cualquiera que ésta sea.
Una última cosa.
Queda mucho por hacer.
¿Qué? Dejo a cada uno la
libertad de profundizar dentro de sí, lo que hay que hacer.
Estoy seguro de que el que
busca, encuentra.
Un saludo,
Pablo O. Paris.

No hay comentarios:
Publicar un comentario